lunes, 1 de noviembre de 2010


Escena 1

—Me lo pensaré —dice llevándose un dedo al labio para subrayar el acto de pensar.

La mujer intenta convencerle, insiste en lo mismo. Se acerca al hombre para crear intimidad.

Escena 2

El hombre de la mano alzada se dirige al otro:

—¿Cuantos dedos tengo?

—Cinco —responde el otro sin inmutarse.

—No, siete —descubre la otra mano.

Ahora es la mujer quien juega con el hombre de la mano alzada.

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