jueves, 4 de noviembre de 2010

Despertador

Suena el despertador. Manoteas para apagarlo. Pero no. El despertador no ha sonado. Te han despertado unos golpes en la puerta, que ahora se repiten. "¿Quién es?", graznas desde la cama. Al otro lado, la voz responde inconfundible: "Soy yo". "¿Tú?". "Puedes abrirme", exige más que pregunta. "Estoy durmiendo. Vete". "Vale. No, mejor esperaré a que salgas". "Me da igual, pero calla". Se echa a reír. "¡Ya está bien!", te enfadas. "No he dicho nada", está tan pegado a la puerta que parece sonar dentro. "¡Estás hablando!", señalas. Por fin el silencio. Das vueltas furiosas sobre la cama, sin poder dormirte. Sientes fuera su silenciosa, inconfundiblemente molesta presencia.

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